jueves, 29 de abril de 2010

DIOSES



En estas islas, "donde vivieron los dioses", puede uno venir y ver los pueblos blancos inmaculados con sus ventanitas azules. Y verlo bonito y agradable a la vista; venir y entrar en los contradictorios por su nombre "mini  super market", donde algunos se entusiasmarán por encontrar todo aquello que encuentran en sus ciudades de origen sin que allí les llame la atención. También las hermosas playas de lo que sólo verán las playas, sin otra imaginación, sin poesía, sin memoria. Y qué decir de que en cualquier sitio por pequeño que sea esté plagado de "renta cars". Eso lo verán algunos turistas que lo tendrán todo más fácil.

Los viajeros en cambio, cuando pisen  estas islas recordarán que en estas tierras fue posible que naciera nuestra forma de vivir, de entender la vida durante muchos siglos. Que aquellos dioses a imagen y semejanza en los comportamientos de los hombres, los dioses que emprendía batallas o las organizaban en favor de aqueos, argivos  o troyanos, tratando de que  vencieran aquellos a los que otorgaban sus favores, no hacían sino que reproducir sus deseos.  Y era así porque las batallas de los dioses eran las batallas de los hombres. Siempre ha sido así. Pero aquellos dioses encerraban una carga poética inmensa, que después se perdió en el oscurantismo.

Después, una vez liquidados aquellos dioses  griegos por la barbarie, la sin razón y la intolerancia,  que siendo muy poderosos nunca tuvieron la demencial idea de ser todopoderosos, nacieron otros de mentes mucho menos razonables y egoístas, y queriéndose apropiar de todo.  Entonces no hubo problema, el dios todopoderoso-curiosamente a pesar de lo cual necesitó y necesita una legión de intermediarios sacerdotes en una escala jerárquica que abochorna –  sí supieron, en las mucho más sangrientas batallas, de parte de quién estaba sus poderes: Con el poseedor del vellocino de oro. ¡Qué grandes y tolerantes eran los dioses griegos a pesar de lo libertinos– quizá por eso– que solían ser, comparados con el dios  que se inventaron después, el que lo puede todo, el intolerante, al que hay que temer! 

Aquellos dioses de la Grecia Clásica, sin absolutas pretensiones, permitían que el Panteón fuera mucho más tolerante, variado y como es lógico por tanto,  más democrático. Por algo los habían creado los hombres. Después, otros hombres, en el oscurantismo crearon el otro dios que pedía sangre y tributos, en forma contante y sonante, y sigue pidiéndola y sigue pidiéndolo de mil maneras, o apropiándoselo.  Y sus sacerdotes siguen sin pedirle a su dios que los deje en paz; y que ya que es omnipresente y todo poderoso, que haga el trabajo sucio él mismo. Pero no, porque los dividendos siguen ahí. El vellocino, en forma de bancos y sobre todo banqueros    y grandes corporaciones, sigue siendo el patrón. Y es que dios siempre, como dijera el poeta, "come en la mesa del señor".

Ubaldo

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